Homenaje en Isla de los Muertos: Un viaje hacia nuestra historia

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Fuente y publicación original:
http://www.eldivisadero.cl/noticia-38464

El fin de semana se desarrolló en Tortel el primer homenaje conmemorativo a los obreros chilotes muertos en 1906 en Bajo Pisagua.

Javier Verdejo P., Periodista – 07-06-2016

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Apenas algunos metros más allá de Cerro Castillo uno comienza a recordar en qué región nos encontramos, trabajos de algo tan básico para la mayoría de los chilenos como una carretera pavimentada aún continúan en curso en la región de Aysén. La carretera austral muestra su cara precaria rodeada de una naturaleza exuberante que no nos deja de sorprender ni por un segundo en nuestro avance.

La noche ya nos va alcanzando a medida que nos acercamos al Lago General Carrera, la jornada partió temprano en Coyhaique pero los 3 cortes en el tramo que va entre Cerro Castillo y el Cruce Murta han demorado ya nuestro andar, los últimos rayos de sol nos acompañan en Río Tranquilo, comunidad que nos recibe en junio sin el movimiento incesante de turistas que ha repletado sus calles durante la temporada alta de turismo.

Hasta Puerto Bertrand solo veremos un par de liebres y un par de vehículos que se cruzan en nuestro camino, tranquilidad que nos permite ir apreciando mejor los detalles de una ruta privilegiada por su entorno, en el horizonte la luz del ocaso corta el perfil de las montañas, son recién las 18 horas y tenemos por delante 240 minutos más de viaje.

Una detención necesaria en Cochrane nos demora un poco más nuestro camino, compramos algunos víveres básicos y poco después de las 23 horas llegamos hasta la Rotonda de Tortel, nos comentan que hace varias semanas que no cae lluvia y en sus pasarelas se nota. El Ciprés de las particulares “calles” de la Caleta está cubierto de escarcha, lo que complica aún más el caminar. Sosteniendo en la mano derecha las cámaras, trípodes y demás equipaje, intentamos hacer equilibrio sosteniendo con la izquierda la linterna, elemento imprescindible para poder avanzar con seguridad ante la ausencia de alumbrado público, solo queda una hora de luz en las casas, a las 12 de la noche se apaga el generador diesel para ahorrar combustible.

Para quien visita por primera vez este hermoso lugar será difícil olvidar los primeros pasos en las pasarelas, con sus escaleras ascendentes y descendentes, exige tener piernas firmes y probablemente al despertar del día siguiente recordarán cada uno de los pasos dados. Esa es por lo menos la experiencia que tenemos al despertar, a las 7:30 de la mañana aparecen los primeros rayos de luz que iluminan las calles de Ciprés mostrando que la escarcha persiste, el sol, tímido en el invierno no es más que un placebo para el frío.

En el embarcadero esperan las autoridades e invitados especiales el Alcalde Bernardo López, Mauricio Osorio Antropólogo Social, el Obispo Luis Infanti, Inti-Illimani. También están algunos turistas y tortelinos que quieren ser testigos del primer acto conmemorativo a los hacheros chilotes muertos en Bajo Pisagua.

Es media hora de navegación hasta alcanzar la costa de la Isla de los Muertos, el agua de la desembocadura del Baker está varios grados por sobre la temperatura ambiente lo que provoca una bruma rasante que da más frío al verla.

La isla tiene tanta escarcha como el ciprés de Caleta Tortel, a unos 20 metros de las nuevas obras realizadas en el embarcadero, una placa de madera espera tapada con un paño blanco el inicio de la ceremonia. El destacado conjunto nacional Inti-Illimani prepara a un costado los instrumentos; el percusionista y clarinetista cubano Efrén Viera no puede creer el frío del lugar “Yo nací en el Caribe, no conocía este frío” dice al paso mientras intenta afinar su clarinete.

El homenaje tiene un carácter histórico, pues en estos 110 años el Estado de Chile no ha reconocido lo ocurrido en la Isla de los Muertos, en 1906 un Ministro consultado por la situación de los trabajadores de la “Sociedad Explotadora del Baker” respondió “Ese es un problema entre privados”. Hoy a un siglo y una década de distancia parece ser que el Estado aún no ve mayor relevancia a la muerte de 59 obreros, solo el Director Regional de la Superintendencia de Educación, Marco Ovando, ha respondido a la invitación realizada desde el municipio.

Las palabras de Mauricio Osorio, Antropólogo Social y autor del libro “La tragedia de Bajo Pisagua, Río Baker 1906”, nos recuerda la historia de la que hoy solo vemos las mudas cruces que atestiguaron la tragedia. Más de 200 trabajadores esperando un vapor, el encargado del transporte está con ellos en la Isla pero misteriosamente solicitará que se le traslade a otro embarcadero a 40 millas de distancia. 59 obreros fallecen por causas aún no clarificadas en la espera de meses por la llegada del vapor que provenía de Magallanes.

La prensa oficial en Santiago guardo silencio, sin embargo en un medio de Chiloé la lista con los 59 nombres fue publicada y se perdió en la historia.

“Hubo también una campaña de ocultamiento de esa información y eso hay que dejarlo establecido. No hemos sabido que pasó durante estos 100 años aquí porque hubo una voluntad de ocultarlo”

Señala Mauricio Osorio en su turno en el micrófono agregando que si bien en su libro no logró establecer la causa de muerte, no se puede descartar la historia contada por la tradición oral tortelina que habla de envenenamiento.

“Eso en este libro no está tratado pero no es porque yo crea que no es efectivo, la memoria oral ha mantenido 100 años la tesis del envenenamiento y hay una responsabilidad en quienes investigan de comprobarla o descartarla, eso quizás es un próximo paso, porque no puede ser que llevemos tanto tiempo con esta historia y no tengamos más antecedentes de si esto fue así y esto es aún más trágico de lo que yo he logrado comprobar en este libro con los documentos”, acotó.

El frío que impera en este 4 de Junio de 2016 nos hace pensar en cómo serían las condiciones en el lugar cien años atrás, con qué elementos se abrigarían ¿fue el hambre la responsable de la muerte?¿fue el frío el que acabó con la vida de los más débiles? ¿Fue la acción del infame cianuro como comenta el relato oral?¿fue el escorbuto narrado por una verdad más oficial? Preguntas que a todos los presentes nos surgen lo que si queda claro es el nulo rol del estado en 100 años por investigar y dar con la verdad.

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De regreso en Tortel nos invaden estas preguntas, mientras en la cabeza de Jorge Coulon, uno de los fundadores de Inti-Illimani, ha permanecido resonando el hombre de la única cruz identificada, Melchor Navarro.

“La cruz de Melchor Navarro

De ciprés contra el olvido

relató lo sucedido

entre la escarcha y el barro

Ni el consuelo de un cigarro

ni el abrigo del amor

a la espera de un vapor

que nunca entraría al puerto

en la isla de los Muertos

Sepultaron a Melchor”

Relata la primera estrofa del poema que en las horas posteriores a la ceremonia realizó el destacado músico nacional y que fue recitado en vivo en el concierto que en la noche del sábado dio por concluido el homenaje.

“Es muy emotivo el hacer el reconocimiento histórico de esto nos llena de una carga emocional tremenda porque nosotros pensamos que las autoridades de gobierno son los que deberían hacer estas reivindicaciones y no el pueblo con su pueblo”

Es la reacción sentida, emocionada y con un dejo de enojo del Alcalde de Tortel Bernardo López, ya que al igual que en 1906 el gran ausente fue el Estado, se envió invitación al Intendente, Gobernador, Consejeros Regionales, Seremis, incluso a las autoridades de la recientemente creada Universidad Estatal de Aysén. Invitados que, al igual que el Vapor, quizás deberán continuar esperando por meses, años y esperemos no un siglo más los obreros sepultados bajo las cruces de Ciprés eterno.

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